Rabindranath Tagore. Frases.






"Cuando tú me libertas, andan con pie más ligero tus mundos.
Cuando las manchas de mi corazón están lavadas, se aviva la luz de tu sol.
Si el capullo no abre su hermosura en mi vida, el corazón del universo se ahoga de tristeza.
Cuando se levante de mi alma el manto de la oscuridad, será música tu sonrisa".


"Acéptame, Señor, cógeme este rato; y que se lleve el olvido los días lejanos que pasé sin ti.
Tiende este momentillo mio, descansadamente, en tu falda, y tenlo bajo tu luz.
He vagado persiguiendo voces que me atraían, pero que no me llevaban a ninguna parte.
¡Déjame ahora que me siente, tranquilo, a escuchar tus palabras en el corazon de mi silencio!
¡No apartes tu cara de los oscuros secretos de mi alma, sino enciéndelos hasta consumirlos en tu fuego!"


"La educación más elevada es la que no nos proporciona únicamente información, sino la que nos hace crecer en armonía con la existencia".


"Para mi la religión es una cosa muy concreta, aunque no tenga derecho a hablar de ella. Pero si de algún modo he llegado a comprender a Dios, si la visión de Dios me ha sido dada, debo haber recibido la visión a través de este mundo, a través del hombre, a través de los árboles y las aves y animales, y polvo y barro".


"He sido anonadado por las aguas sagradas de la Conciencia. Que fluyen de la fuente de Luz, y contiene mi cuota de inmortalidad".


"¡Cójeme de la mano, que la noche está oscura, y tu peregrino ciego; sácame de la desesperación; prende con tu llama la lámpara sin luz de mi pena; despierta de su sueño mi fuerza cansada!"


"Ante este Ser yo era responsable; porque la creación en mi era suya tanto como mía".


"Firmes son mis ataduras; pero mi corazón me duele si trato de romperlas.
No deseo más que libertad; pero me da vergüenza su esperanza.
Sé bien qué tesoro inapreciable es el tuyo, que tú eres mi mejor amigo; pero no tengo corazón para barrer el oropel que llena mi casa.
De polvo y muerte es el sudario que me cubre. ¡Qué odio le tengo! Y, sin embargo, lo abrazo enamorado.
Mis deudas son grandes, infinitos mis fracasos, secreta mi vergüenza y dura. Pero cuando vengo a pedir mi bien, tiemblo temeroso, no vaya a ser oída mi oración".



"Estoy llorando, encerrado en la mazmorra de mi nombre. Día tras día, levanto, sin descanso, este muro a mi alrededor; y a medida que sube al cielo, se me esconde mi ser verdadero en la sombra oscura.
Este hermoso muro es mi orgullo, y lo enluzco con cal y arena, no vaya a quedar el más leve resquicio. Y con tanto y tanto cuidado, pierdo de vista mi verdadero ser".