La Medicina Suprema. Sri Nisargadatta Maharaj.

Visitante: Pero es cuando el “yo soy” se vuelve sobre sí mismo, cuando nuevamente deviene calificado con forma, debido a que esa es la manera en que yo soy
para mí mismo ahora.

Maharaj: Cuando usted dice que usted debe sentarse para la meditación, la primera cosa que ha de hacerse es comprender que no es esta identificación con el
cuerpo la que se sienta para meditar, sino que es este conocimiento “yo soy”, esta consciencia, la que se sienta en meditación y la que medita sobre sí misma.
Cuando se ha comprendido firmemente esto, entonces ello deviene fácil. Cuando esta consciencia, cuando esta presencia consciente, se sumerge en sí misma, se
sigue el estado de samadhi. Cuando este mana, buddhi, chitta, o cualquiera de los nombres que se estén usando, se sumerge en ese estado, entonces, incluso el
conocimiento “yo estoy meditando”, se pierde completamente; este conocimiento se sumerge en ese estado. Es la sensación conceptual de que yo existo la que
desaparece y se sumerge en la eseidad misma. Así pues, esta presencia consciente se sumerge también en ese conocimiento, en esa eseidad—eso es samadhi.
Ese conocimiento se expande y comienza a tener el conocimiento de todo lo que es móvil y de todo lo que es inmóvil. Y ese conocimiento comienza a conocerse a
sí mismo. Y finalmente ¿qué acontece? Solo queda la presencia consciente. Es decir, hay sólo presencia consciente, no “yo” ni “usted”, ni ninguna otra cosa. Repito: es presencia total; es decir, manifestación total—no yo, ni usted ni ningún individuo.
Esta consciencia, que está dentro del cuerpo y que por consiguiente ha asumido erróneamente que ella es el cuerpo, gradualmente se da cuenta de su verdadera
naturaleza, a saber, que ella es solo presencia consciente sin ningún aspecto individual inherente. Finalmente, ella se considera a sí misma la presencia consciente de
la manifestación total, y toda individualidad se pierde completamente.
Así pues, lo que comienza como egoísmidad (en el sentido individual, como identificación con el individuo) deviene finalmente conocimiento del Sí mismo, como
presencia consciente.
¿Tiene usted algún comentario sobre esto? Cuando usted haga preguntas, hágalas sobre la base de que usted no es el cuerpomente, sino la presencia consciente.

Visitante: Parece que Maharaj está describiendo dos aspectos de la meditación sobre el más allá. Primero está esta concentración—la consciencia volviéndose
sobre sí misma, el sentido “yo soy”—y después, y solo desde ese punto de vista, puede el ser consciente observar aquello con lo que se ha identificado y liberarse
de todas estas identificaciones.
La única cosa que me surge ocasionalmente es que durante el curso de la meditación algunas fuerzas muy poderosas se liberan en el cuerpo y tratan de sacudirlo, y
otras hay visiones o experiencias psíquicas. Todo lo que uno tiene que hacer en tales casos, por lo que comprendo de Maharaj, es aferrarse al sentido de “yo soy” y tratar de observar lo que está aconteciendo aunque ello pueda tender a distraerle a uno muy fuertemente de este sentido de presencia.

Maharaj: Eso es cierto, excepto comprender que usted no está haciendo realmente la presenciación. De todo lo que ocurra, sentado por la mañana, o las visiones
que vengan a usted, meramente obsérvelas, pero comprenda que usted no las está observando, que no hay ningún “usted” como una entidad presenciándolas; la
presenciación tiene lugar por sí misma. Así pues, sea en su meditación, y entonces tiene lugar la presenciación de todo lo que tenga que ser presenciado. Y no se
implique a usted mismo en la presenciación. Hay la luz del día afuera. Bien, nosotros la vemos; nosotros no tenemos que hacer una afirmación: ¡Ah, estoy viendo la
luz del día ahí! Así pues, nosotros estamos presenciando; la presenciación tiene lugar automáticamente.

David Carse.

La magnitud del error perceptivo, de la mala interpretación, es tremendamente pasmosa. De ahí la risa cuando finalmente ocurre el ver, porque se ve entonces que antes ni siquiera nos aproximábamos a la realidad. Casi todo el empeño humano, desde la vida cotidiana, los pensamientos y acciones cotidianas, has­ta la filosofía y la teología, la psicología y la sociología, la bio­logía, la física, la historia y la política, se sustenta por entero en una premisa completamente errónea y se encamina frenética, despreocupada e ignorantemente en la dirección errónea.

Ramesh Balsekar.

EL BUSCADOR ES LO BUSCADO.
Puntos clave de la enseñanza de Nisargadatta Maharaj.

"Vivir" en sí no es otra cosa que el funcionamiento de la conciencia a través de los millones de formas físicas, pero se ha confundido con una vida individual.

Gangaji

‎"Cuando dejas totalmente de esperar una historia mejor, o mejores emociones, o mejores circunstancias, entonces la mente está abierta a descubrir lo que esta presente, en paz, ahora y siempre".

Jorge Lomar

La luz de la Verdad no deja de brillar porque tu cierres los ojos.

Ami, el niño de las estrellas. Cap. II. Pedrito volador.



Capítulo II, títulado "Pedrito volador", del libro "Ami, el niño de las estrellas", del escritor chileno Enrique Barrios. El audio forma parte del programa "La Huella del Maestro" que se puede escuchar en el anterior enlace, y que trata temas de desarrollo espiritual. La música es de Torley on Piano, solo piano 7, Improvisation for a New Age.