KHALIL GIBRAN. TIERRA

Qué hermosa eres, Tierra, y que sublime
¡Qué perfecta es tu obediencia a la luz
Y qué noble tu sumisión al sol!
¡Qué adorable eres, velada en la sombra,
Y qué encantador es tu rostro, cubierto por la oscuridad!
¡Qué reconfortante esel cántico de tu amanecer
y qué asperas las loas de tu atardecer!
¡Qué perfecta eres, Tierra , y qué majestuosa!

Caminé por tus praderas y trepé por tus montañas pedregosas
Descendí a tus valles
y entre a tus cavernas.
En las praderas encontré tu sueño,
En las montañas tu orgullo, En el valle fuí testigo de tu tranquilidad,
en las rocas de tu resolución,
en las cavernas, de tu secreto.
Eres d{ebil y poderosa , humilde y arrogante.
Eres flexible y rígida. Diáfana y secreta.
Surqué tus mares y exploré tus ríos y seguí tus arrollos.
Oí a la eternidad hablar en los flujos y reflujos de tus aguas
Y a los tiempos repetir tus cantos entre las colinas.
Oí la vida llamando la vida
en tus pasos montañosos
y a lo largo de tus laderas.
Eres boca y labios de eternidad,
nervios y dedos del tiempo,
misterio y solución de la vida.
Tu primavera me despertó y me llevo a los campos,
donde tu aliento perfumado se expande como incienso.
Vi los frutos de tu tarea veraniga.
En otoño,
vi tu sangre fluir como vino en los viñedos.
El invierno me condujo a tu cama,
en la que la nieve da testimonio de tu pureza.
En tu primavera eres una esencia aromática;
en tu verano generoso;
en otoño fuente de abundancia.
Una noche calma y clara
abrí las puertas y ventanas de mi alma: Salí a verte.
Tenso el corazón de deseos y anhelos.
Y te vi con la vista clavada en las estrellas,
que te sonrían.
Y tire mis cadenas
porque encontre que la vivienda del alma es tu espacio.
Sus deseos crecen con tus deseos,
su paz se encuentra en tu paz,
ya la felicidad
en el dorado polvo que las estrellas esparcen sobre su cuerpo.
Una noche,
cuando las estrellas se volvían grises,
y mi alma estaba cansada y ansiosa,
salí haci ti.
Y me pareciste como un gigante,
armada con furiosas tempestades,
combatiendo el pasado con el presente,
reemplazando lo viejo con lo nuevo
y dejando que el fuerte dispersara al débil.
Entonces aprendí que la ley del pueblo es nuestra ley.
Aprendí que quien no rompe sus ramas secas con su tempestad
morira aburrido,
para despojarse de sus hojas secas, perecerá lentamente.
Que generosa eres, y que poderosa es tu añoranza por tus hijos,
perdidos entre lo que alcanzaron
y lo queno pudieron obtener.
Nosotros gritamos y tu sonríes
¡Nosotros pasamos, pero tu quedas!
Nosotros blasfemamos, pero tu santificas
nosotros dormimos sin soñar,
pero tu sueñas en tu vigilia eterna.
Nosotros atravesamos tu pecho con espadas y lanzas
y tú curas nuestras heridas con aceite y bálsamo.
Nosotros sembramos tus campos de huesos y claveras,
y tu de ellos levantas cipreces y sauces.
Nosotros vaciamos nuestros desperdicios en tu seno
y tu llenas nuestros campos segados con gavillas de trigo
y nuestros lagares con uvas.
Nosotros extraemos tus entrañas para hacer cañones y bombas,
pero con nuestras entrañas tú creas lirios y rosas.
¡Que sufrida eres, y que misericordiosa!
Eres un átomo de polvo que levanto el pie de Dios
cuando recorrió el Universo, de este a Oeste?
¿O una chispa, proyectada del horno de la Eternidad?
Eres una semilla abandonada en el campo del firmamento
para llegar a ser el árbol de Dios que alcance los cielos con sus ramas celestiales?
¿O eres una gota de sangre de las venas del gigante entre los gigantes?
¿Eres una fruta madurada por el sol?
¿Creces del árbol del conocimiento Absoluto
cuyas raices se extienden por la Eternidad
y cuyas ramas se remontan al infinito?
¿Eres una joya Que el Dios del Tiempo colocó en la palma del Dios del Espacio?
¿Quién eres , Tierra, y qué eres?
¡Tú eres "yo", Tierra!
Tú eres mi vista y mi discernimiento.
Tú eres mi conocimiento y mi suseño.
Tú eres mi hambre y mi sed.
Tú eres mi tristeza y mi alegría.
Tú eres mi descuido y mi alerta.
Tú eres la belleza que vive en mis ojos,
el deseo de mi corazón,
la vida eterna de mi alma.
Tu eres "yo", Tierra.
Si no fuera por mi existencia ,
Tú no existirías.

Khalil Gibran. La perfección

Hermano,

me preguntas cuándo alcanzará la perfección el hombre.

Te respondo.

El hombre se acerca a la perfección

cuando siente que es un espacio infinito,

un mar sin orillas.

Un fuego eterno, una luz inextinguible.

Un viento calmo o una tempestad rabiosa,

un cielo tronante o un firmamento lluvioso.

Un arroyo cantarín o un riachuelo gimiente,

un árbol florido en primavera

o un renuevo desnudo en otoño.

Una montaña altiva o un valle profundo.

Una fértil pradera o un desierto.

Cuando el hombre siente todo esto

ya ha recorrido la mitad del camino hacia la perfección.

Para lograr su objetivo debe comprender,

en consecuencia,

que es un niño que depende de su madre,

un padre responsable por su familia,

un joven entregado al amor,

un anciano que lucha con su pasado,

un fiel en su templo,

un criminal en prisión,

un estudioso entre sus papeles,

un alma ignorante

que oscila entre la oscuridad de su noche y la negrura de su día,

una monja que sufre

entre las flores de su fe y las espinas de su soledad,

una prostituta

encerrada entre los colmillos de su debilidad y las garras de sus necesidades,

un hombre pobre atrapado entre su amargura y su sumisión,

un hombre rico entre su codicia y su conciencia,

un poeta entre la bruma de su crepúsculo y las rosas de su amanecer.

El que puede experimentar, ver y comprender estos hechos,

puede alcanzar la perfección

y llegar a ser una sombra

de la sombra de Dios.

Tony Parsons. Lo que es. El secreto abierto a una vida despertada.




Fragmento del libro "Lo que es, el secreto abierto a una vida despertada", de Tony Parsons. La música es de Maurice Jarre, de la banda sonora de la película "El Club de los poetas muertos".

Segundo especial La Huella del Maestro. Ami, el niño de las estrellas. Cap. II. Pedrito volador.


 

Segundo Programa especial de La Huella del Maestro, dedicado al maravilloso libro "Ami, el niño de las estrellas", del escritor nacido en Santiago de Chile Enrique Barrios. Parte segunda, Capítulo II, Pedrito volador. Locución de Estela; música: Torley on Piano, solo piano 7, Improvisations for a New Age.